El Banco Mundial aprobó un préstamo de 500 millones de dólares para financiar la rehabilitación del sistema eléctrico nacional venezolano, que opera actualmente al 40% de su capacidad instalada tras años de desinversión y corrupción.
Los apagones frecuentes han sido uno de los principales factores que han afectado la calidad de vida de los venezolanos y han limitado la recuperación económica del sector productivo.
El proyecto incluye la rehabilitación de la central hidroeléctrica del Guri, el tendido de nuevas líneas de transmisión y la modernización de subestaciones en los estados más afectados por los cortes de luz.
Se estima que la ejecución completa del plan tomará entre cuatro y cinco años, durante los cuales los apagones deberán reducirse gradualmente.

