En Venezuela aprendimos de la manera más dura que sin prensa libre no hay democracia posible. Cuando los medios independientes fueron silenciados uno a uno, los venezolanos quedaron sin la información que necesitaban para tomar decisiones, para organizarse, para resistir.
Hoy, cuando se abre una ventana de oportunidad para la reconstrucción democrática, la prensa independiente tiene ante sí un doble desafío: recuperar los espacios perdidos y al mismo tiempo construir modelos de negocio sostenibles que no dependan exclusivamente de donaciones internacionales.
El periodismo venezolano demostró durante los años más oscuros que es posible informar con rigor y valentía incluso desde el exilio y con recursos mínimos. Ahora necesita dar el siguiente paso y construir instituciones periodísticas sólidas que perduren en el tiempo.
La libertad de prensa no es un privilegio de los periodistas. Es un derecho de los ciudadanos que solo puede garantizarse con medios independientes, financieramente viables y éticamente irreprochables.
Luz Mely Reyes es periodista y directora de Efecto Cocuyo.

