Venezuela tiene una larga historia de esperar salvadores. Chávez fue el último en una lista que incluye a Pérez Jiménez, a Carlos Andrés Pérez y a otros líderes que prometieron resolver todos los problemas del país por sí solos. El resultado siempre fue el mismo: desilusión y más crisis.
La reconstrucción de Venezuela no puede depender de la figura de ningún líder individual, por más carismático, honesto o capaz que sea. Necesita instituciones: un poder judicial independiente, un sistema electoral confiable, una contraloría efectiva, una sociedad civil organizada.
El peligro del momento actual es que la energía política se concentre en la figura de uno o dos líderes mientras se descuida la construcción institucional que es el único antídoto real contra el autoritarismo.
Venezuela necesita líderes, sí. Pero sobre todo necesita instituciones que funcionen independientemente de quién esté en el poder.
Miriam Kornblith es politóloga y especialista en sistemas electorales.

